De repente se me ocurrió que hay cierta relación entre los cuerpos esculturales que se pasean por la sala de musculación y las mentes brillantes que se pasean por la Facultad de Filosofía y Letras.En el primer caso tenemos un hombre que suda y gime mientras levanta una polea que carga más de 40 kilos con una expresión que podríamos traducir como:
-a mí no me vas a ganar jshjflkutrotup....
Una chica que se mira al espejo levanta pesas, las baja. Se acomoda la calza, se mira fijamente, vuelve a agarrar las pesas y abajo, otra vez. Esta vez el pelo. Se lo mueve de un lado al otro a ver como es "más comodo" (lease más lindo).
Por otro lado tenemos un hombre calvo de pies a cabeza que hace abdominales de costado con dos discos de 20 kilos cada uno abrazados a su cuerpo, cualquier persona normal desconocería la existencia de cierta musculatura pero este sujeto impone una verdad al mundo: los músculos del costadito de la panza existen, señora, y sino observenlo.
En medio de esta fauna por supuesto encontramos también a dos señoras decididas a cambiar (si es lunes), un señor caminando en la cinta mientras hace cuentas mentalmente y alguna que otra persona que utiliza las endorfinas para aplacar la mente y recuperar el vigor perdido.
Vayamos al otro escenario, donde los actores aparentan ser de otra raza pero no nos llevemos por las apariencias, con una lente sagaz podemos distinguir en ese mar heteróclito algunas especies para nada en extinción.
Tenemos aquellos que caminan por los pasillos de la facultad absolutamente convencidos de que los panfletos que llevan en la mano son la llave para entrar al paraiso de la revolución neobolchevique y que los que siguen de largo serían algo así como lumpen-proletariado masificado sin conciencia de clase.
Por otro lado en el patio podemos observar a aquellos que, mientras fuman marihuana, se ríen sin parar de todos los que todavía creen que a ese edificio se va a aprender y aún no se dieron cuenta de la verdad: ese edificio es un buen punto de encuentro para fumar porro y burlarnos de la aparente inocuidad de estar justamente allí donde estamos, vale morral, babucha, bicileta etc...
No olvidemos a aquellos hombres y mujeres que de verdad se toman la cosa en serio, y partcipan de cuanta instancia académica se proponga a fin de ir "haciendo carrera" en el mundo de los que piensan el mundo (el sentido común afuera) estas personas ven la verdadera profundidad del mundo filosoficohistoricosociocultural.
Por supuesto entre todas estas personas están algunos jóvenes que quieren formarse para educar o construir conocimientos afuera del edificio en cuestión, algunos que siguen pensando que en algún momento de sus carreras un profesor va a aprenderse su nombre e incluso van a apreciar su creatividad y sonríen esperanzados y algunos adultos laburantes que después de una extensa jornada acceden al espacio con el propósito de poner la semilla que después será cosechada con un cambio de rumbo.

En lo heterógeneo de estos mundos diviso un pequeño atisbo de significante común: La Vanidad. Sí, señores, en ambas esferas tenemos a sujetos que se comportan según la creencia personal que les dice que en su escalafón mental de lo que significa la evolución del hombre ellos se están acercando a la meta. Esta falsa conciencia hermana a la rubia de pechos inmóviles con la chica stone que reparte folletos para la nueva asamblea y al musculoso sudoriparo con el de anteojos y barba que transita el laberinto del mundo académico.
La manía comparativa del antropólogo puede esclarecer un momento en apariencia estéril como el de estar haciendo dorsales mirandose al espejo.



